La ciencia y los medios de comunicación: retos compartidos para llegar a la sociedad

Hoy en día, vivimos en un mundo donde existe conocimiento científico sobre casi cualquier tema. Sin embargo, ese conocimiento muchas veces no llega a la sociedad o lo hace de manera distorsionada.

Esto plantea un doble reto: por un lado, el papel de los medios de comunicación al transmitir la ciencia, y por otro, la responsabilidad de los propios investigadores para facilitar que sus resultados tengan impacto social. Vamos a aprender más sobre ello. ¡Empezamos!

El reto de los medios de comunicación con el conocimiento científico

Los medios juegan un papel fundamental como puente entre la ciencia y la sociedad. Pero en ese proceso de traducción surgen varios desafíos:

  • Priorizar el atractivo frente al rigor: Para captar la atención, muchos medios optan por titulares llamativos que simplifican en exceso o incluso tergiversan los resultados científicos. Esto puede llevar a malinterpretaciones o generar falsas expectativas.
  • Falta de especialización: No siempre hay periodistas especializados en ciencia o medio ambiente, lo que dificulta interpretar correctamente datos técnicos o entender las limitaciones de los estudios.
  • Velocidad vs. profundidad: En la lógica de la inmediatez informativa, muchas noticias científicas se publican deprisa, sin espacio para explicar los matices o contextualizar adecuadamente.

El reto de los investigadores para llegar al gran público

Por su parte, los investigadores también enfrentan sus propios retos para lograr que la sociedad conozca y entienda sus resultados:

  • Dificultad para simplificar: Traducir resultados complejos a un lenguaje claro sin perder precisión es complicado, y la mayoría de científicos no han recibido formación en comunicación científica para saber cómo hacerlo.
  • Desconexión con los medios: A menudo, los investigadores no saben cómo acercarse a periodistas o qué formatos utilizar para compartir sus hallazgos de forma accesible.
  • Falta de tiempo y reconocimiento: La presión por publicar en revistas científicas y conseguir financiación deja poco espacio para invertir en la divulgación, y además, este esfuerzo rara vez se valora en las evaluaciones académicas.

Una responsabilidad compartida

Si la ciencia no llega a la sociedad, se queda a medio camino. La mayor parte de la investigación se financia con dinero público, por lo que es fundamental que sus resultados reviertan en la ciudadanía, permitiendo una sociedad más informada y consciente de donde va su dinero o de la importancia de dedicar presupuesto a la ciencia.

Por eso, tanto medios como investigadores deben asumir la responsabilidad de trabajar juntos. Los medios, buscando mayor rigor y formación en ciencia; los investigadores, desarrollando habilidades de comunicación y comprendiendo la importancia de abrir sus trabajos al mundo.

Ejemplos de comunicadores científicos en España

En los últimos años, han surgido numerosos comunicadores y divulgadores científicos en España que trabajan precisamente en este reto de acercar la ciencia a la sociedad. Algunos ejemplos destacados son:

  • Isa Moreno: Física, meteoróloga, EU Climate Pact Ambassador y comunicadora científica especializada de en cambio climático.
  • Ara Plaza: Bióloga y divulgadora especializada en aves.
  • Ernesto Montoya: Divulga sobre muchos temas pero sobre todo de historia, plantas y aves.
  • Ignacio Crespo: médico y divulgador. Actualmente dedica todos sus esfuerzos a la divulgación coordinando la sección de Ciencia en La Razón online.

Estos profesionales no solo hacen llegar la ciencia al gran público, sino que también marcan un camino sobre cómo comunicar con rigor y cercanía.

Buenas prácticas para comunicar ciencia

Tanto para medios de comunicación como para investigadores, algunas buenas prácticas que pueden mejorar la transmisión del conocimiento científico son:

  • Colaborar activamente: Fomentar relaciones entre periodistas y científicos, generando espacios de encuentro y diálogo.
  • Formarse en comunicación: Invertir tiempo en aprender a traducir el lenguaje científico a un lenguaje claro y accesible.
  • Cuidar los titulares y resúmenes: Evitar exageraciones o frases ambiguas que puedan llevar a malinterpretaciones.
  • Contextualizar los resultados: Explicar las limitaciones de los estudios y su alcance real, evitando presentar hipótesis como certezas.
  • Usar ejemplos cotidianos: Relacionar los resultados científicos con situaciones diarias que permitan al público entender mejor su relevancia.

En definitiva, comunicar ciencia de manera clara y responsable no es solo un reto técnico, sino un compromiso social con el uso útil y transformador del conocimiento.

Si no sabes cómo hacerlo, ponte en contacto con nosotros que te ayudamos en lo que necesites.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *